20.11.07

Déjame llamarte Madre

DEJAME LLAMARTE MADRE

Y vio Dios que era hermosa la ternura
y Madre la llamó desde el principio
con un sabor a miel en cada letra.
Tan perfecta nació que, enamorado,
Dios mismo se reserva la primera
y le regala al hombre su hermosura.
¿Dónde queda la luz, dónde la nieve?
Al contemplarte se levanta en vuelo
mi peso de tristeza y recupero
la intimidad de niño transparente
con tu candor de besos y caricias.
Déjame que te llame siempre Madre.
Dame otra vez tu mano y tu sonrisa
y vamos por la vida caminando.

1 comentario:

Alter ego (el otro yo) dijo...

Hola vengo del blog de la Hermana Isaqui y le he visto en su link y aprovecho para ver su maravilloso blog.
hasta pronto